Mutrah, el barrio portuario de Mascate, es una de las pocas zonas de la ciudad que se recorre bien a pie con niños. Todo queda cerca, el paseo marítimo es ancho y llano, y hay suficiente que mirar por el camino para mantener en marcha unas piernas cortas.
Empezar con vistas
Salid de Maidan View. Desde ahí tenéis toda la bahía delante, con las montañas detrás y los barcos enfrente. Los niños entienden enseguida cómo encaja el barrio, y eso ayuda, porque después toca meterse en los callejones.
Ver barcos en la corniche
La corniche de Mutrah es el tramo más fácil del día: un paseo ancho junto al agua. En el Mutrah Pier están amarrados los dhows, los barcos de madera con los que Omán comerció durante siglos. Los pescadores remiendan redes y las grúas descargan cajas. Para muchos niños este es el mejor trozo del recorrido.
Puerta, zoco y plata
La Gran Puerta de Al Lawatiyah es uno de esos sitios donde uno se para: talla de madera maciza y, detrás, un barrio donde viven las mismas familias desde hace generaciones. Poco después empieza el zoco de Mutrah, y ahí la cosa se anima — pasillos estrechos, humo de incienso, telas apiladas. En el zoco de la plata cuelgan khanjares, las dagas curvas omaníes, y joyas que devuelven cualquier destello de luz. Acordad antes cuánto se puede comprar; ahorra discusiones.
Práctico, con niños
El recorrido mide unos 4,2 kilómetros y son hora y media de caminata, bastante más con paradas. Id a primera hora o al atardecer: al mediodía el sol pega fuerte. Llevad agua y gorra. El carrito pasa mal por el zoco; una mochila portabebés funciona mejor.
El paseo por Mascate es gratuito. En cada parada vuestro hijo recibe una pregunta, y suele ser el mejor remedio contra el clásico "¿cuánto queda?".

