Mascate tiene fama de cara, pero eso vale sobre todo para los hoteles de la costa. En Mutrah, el viejo barrio portuario, lo mejor del día no cuesta nada: las vistas, la brisa marina, el bullicio del zoco y la conversación que allí se entabla sin buscarla.
Una puerta ante la que uno se para gratis
En la Gran Puerta de Al Lawatiyah empieza un barrio que perteneció durante siglos a la comunidad khoja. La talla de la madera se aprecia mejor cuanto más te acercas, y no hay taquilla alguna. Miras, sigues andando, y has visto algo que no entra en ninguna entrada.
Kilómetros de paseo por cero riales
La corniche de Mutrah bordea el agua durante kilómetros y está abierta día y noche. Al final está el Mutrah Pier, donde amarran los dhows y los pescadores extienden sus redes. Quédate hasta que baje el sol: las montañas tras la bahía se tiñen de pardo rojizo, y ese tipo de espectáculo en otros sitios llega con una cuenta de terraza.
Mirar sin comprar
El mirador de Maidan View es de acceso libre y te entrega el barrio entero de una sola mirada. El zoco de la plata tampoco cuesta nada mientras mantengas las manos quietas: khanjares, filigrana, paredes enteras de plata. Curiosear es lo normal aquí, y los comerciantes están acostumbrados a que no todos compren.
Información práctica
El recorrido mide unos 4,2 kilómetros y lleva cosa de hora y media. Sal temprano o al final del día; al mediodía el sol omaní no perdona. El agua no es opcional. Vístete cubierto: aquí es sencillamente educado, y además te ahorra quemaduras.
El paseo por Mascate es gratuito. Once paradas, once historias, ninguna entrada. Empiézalo en la aplicación CityWalkGems y comprueba hasta dónde llegas sin sacar la cartera.

