También conocida como: Znaim

En lo alto de los meandros del río Thaya, junto a la frontera austríaca, se asienta Znojmo. Al recorrer sus calles, resulta evidente que esta ciudad de Moravia del Sur constituyó un bastión estratégico durante siglos. Mesetas de piedra caliza, profundos valles fluviales y robustas murallas defensivas marcan el carácter del casco histórico, firmemente vinculado además a una arraigada tradición vitivinícola. Un paseo bien planificado por Znojmo le conducirá entre defensas medievales, túneles subterráneos de escape y joyas del arte románico difícilmente comparables en Centroeuropa.
Pasadizos de escape subterráneos y barroco en la plaza mayor
A primera vista, la plaza principal de Znojmo transmite serenidad y animación comercial. En medio de los adoquines se yergue la esbelta Morový sloup, la columna de la peste de estilo barroco. Este monumento se levantó a finales del siglo XVII en señal de gratitud tras el cese de devastadoras epidemias. Desde la cumbre, la estatua de la Inmaculada Concepción vigila el mercado semanal que aún hoy continúa celebrándose en este espacio.
Sin embargo, la gran sorpresa de la plaza aguarda bajo el empedrado. De las rejillas de ventilación emana un aire sorprendentemente fresco: es el acceso al célebre entramado subterráneo de Znojmo. A partir del siglo XIV, los habitantes comenzaron a interconectar sus bodegas y a excavar en la roca viva. Con el tiempo se creó una red de casi treinta kilómetros de galerías, almacenes y refugios. Este laberinto subterráneo permitía a la población resistir asedios prolongados e incendios urbanos a salvo y sin ser vista, mientras en la superficie la vida cotidiana se paralizaba por completo.
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Un triple cinturón defensivo
En la superficie, las formidables fortificaciones urbanas recuerdan el pasado militar de esta ciudad fronteriza. El rey Přemysl Otakar I ordenó erigir un triple cinturón de murallas y hondos fosos para proteger el margraviato de Moravia frente a incursiones desde tierras austríacas. A lo largo de la calle Kollárova se percibe todavía la sobrecogedora profundidad del foso medieval. Donde antes patrullaban arqueros atentos al avance de tropas enemigas, hoy discurren apacibles senderos junto a robustas torres y adarves.
La historia más reciente también dejó su impronta en el perímetro fortificado. En el contiguo parque Palach se alza el Monumento a Kopal, un obelisco decimonónico coronado por una Victoria alada. Rinde homenaje a Karl von Kopal, un oficial de la región caído en la campaña militar de Italia en 1848. Algo más adelante, en el paseo arbolado, se encuentra el denominado Pomník vítězství, conocido popularmente como «Iván». Esta escultura de un soldado con casco fue erigida tras mayo de 1945 para conmemorar la entrada del Ejército Rojo. Ambos monumentos reflejan la compleja superposición política y bélica que define a esta región fronteriza centroeuropea.
Entre la historia industrial y la garganta de Gránice
En el sector occidental del centro urbano, el terreno desciende abruptamente hacia el valle del arroyo Gránice. A las afueras de las murallas pétreas se extiende el Přírodní dětský park Gránice, un parque forestal acondicionado a principios del siglo XX con caminos serpenteantes y juegos infantiles de madera junto al agua rumorosa. Dominando el desfiladero despunta un peñasco en el que se ubica el Polish Stone Monument. Este hito recuerda a las tropas polacas que acamparon aquí durante las guerras napoleónicas. Desde la cornisa rocosa se contemplan las densas laderas boscosas del valle.
Abajo, junto al río Thaya, Znojmo descubre una faceta muy distinta de su pasado. Ubicado en un antiguo molino harinero y fábrica de curtidos se encuentra el Muzeum motorismu. En su interior reina el aroma a cromo pulido y aceite para motores: la colección atesora decenas de motocicletas, automóviles y tractores agrícolas de la época de entreguerras. Representa un contrapunto sobrio y técnico frente a los monumentos señoriales y religiosos de la meseta.
Poder ducal y vistas panorámicas sobre el Thaya
De vuelta a la cima rocosa, la historia de Znojmo alcanza su punto culminante en el recinto del castillo. En un ala conservada de la fortaleza, el Museo de Moravia del Sur expone valiosos hallazgos arqueológicos desde la Edad de Piedra hasta el Medievo. El patio de armas ofrece amplias vistas del profundo cañón fluvial, pero la joya patrimonial más relevante aguarda en la terraza superior: la rotonda de Santa Catalina, del siglo XI. Esta capilla románica de mampostería conserva frescos únicos con la genealogía dinástica de los gobernantes premislitas, una temática profana sumamente infrecuente en la pintura mural medieval.
A pocos metros se ubica la barandilla mirador junto a la capilla de San Wenceslao. Esta edificación del siglo XV consta de dos niveles: una capilla inferior gótica sobre la que se añadió un piso barroco. Desde este mirador se divisa el espectacular meandro que el Thaya traza en torno a los riscos, escoltado por viñedos en terrazas que ilustran la milenaria tradición vitivinícola de Moravia del Sur.
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